No voy a decir que el pan de molde es tan versátil como el hojaldre, porque no... pero lo que si es cierto es que se le pueden dar muchas más utilidades a esas rebanadas, que utilizarlas simplemente para sandwiches.
En ESTA WEB vi unas tartaletas que me parecieron una idea genial para presentar algunos platos. En mi caso las rellené de ensaladilla rusa.
Fácil, fácil... veréis:
Necesitaremos tantas rebanadas de pan de molde (blanco y sin corteza) como tartaletas o cestitas queramos hacer.
Las aplanamos con el rodillo. Pincelamos con mantequilla un molde para magdalenas y colocamos la rebanada, aplastando para que quede bien pegada al fondo y laterales.
Horneamos hasta que esté dorado el pan. Esperamos a que se enfríe y desmoldearemos sin ningún problema, prácticamente sale solo.
¿No me digáis que no es “apañao”?





